Hace 50 años el Sporting Cristal empezó su indetenible carrera de éxitos y triunfos nacionales e internacionales. Hoy, la institución convertida en una gran empresa moderna de modelo societario, sigue alcanzando sus objetivos más preciados: triunfos y reconocimiento de la sociedad peruana.
Claro que eran otros tiempos, en el Rímac como en resto de la ciudad de Lima, circulaban los tranvías y los equipos de Alianza Lima, Universitario de Deportes, Sport Boys y Deportivo Municipal constituían el cuarteto de “grandes” del fútbol peruano. El acta de fundación del Club Sporting Cristal nos remite al 13 de diciembre de 1955, como punto de partida de una institución que, con el transcurrir del tiempo, y gracias a sus éxitos internacionales, se convirtió en un referente de la historia del deporte nacional. Al momento de su nacimiento, el club fue bautizado como Sporting Cristal Backus; posteriormente, y como un forma de resaltar la independencia del club frente a la empresa cervecera, se suprimió la última palabra.
Rumores y batallas de papel
A partir de 1954 los medios de comunicación de entonces empezaron a recoger un rumor que también era especulación: las intenciones de la nueva directiva de la empresa cervecera Backus y Johnston Brewery de ingresar al mundo del fútbol a través de un posible fusión con el popular cuadro del Rímac, Sporting Tabaco, que en esos momentos padecía una grave crisis financiera.
La noticia que llenó de júbilo al viejo barrio de abajo el puente, sin embargo, no fue muy bien recibida por los sectores conservadores del periodismo, incluidos algunos miembros de la propia Federación Peruana de Fútbol (FPF). Cinco décadas después, todavía hay quienes recuerdan con cariño las aguerridas y lúcidas notas que escribía el destacado periodista Benjamín Cisneros Diez Canseco en su columna Según el reglamento, del diario La Prensa. Este veía en el proyecto de creación del nuevo club, el inicio de una verdadera y ejemplar revolución de las canchas de fútbol. Cisneros no solo polemizaba y defendía la creación del nuevo cuadro, sino que personalmente abandonó anteriores preferencias y se hizo “hincha hasta la muerte” del Sporting Cristal, institución de la que llegó a ser un activo dirigente.
Sobre la vieja, una nueva historia
Probablemente la historia de nuestra institución no se hubiese escrito de no ser por los jóvenes ingenieros estadounidenses, que allá por el año 1879, unieron esfuerzos y capitales para iniciar una empresa dedicada a la fabricación de cerveza: Jacobo Backus y Jhon Howard Jonhston alcanzaron con el transcurrir del tiempo un éxito comercial sin precedentes en el país. Esto se hizo palpable en las grandes cotas de popularidad que alcanzó en todos los sectores de la sociedad peruana la saludable y milenaria bebida.
El tiempo no se detuvo y a mediados del siglo XX, la vieja empresa fundada por Backus y Johnston se transformó en una poderosa máquina productiva, que alcanzaba reconocimientos permanentes por alta calidad y bajo costo de su cerveza. Fue por esos años que los accionistas principales de la firma (en su mayoría ingleses) decidieron vender partes de las acciones. Quien recogió el reto de comprar fue una empresa nacional, la Sociedad Agrícola y Comercial Unión S.A. (SACUSA), conformada por los hermanos Bentín Mujica y su madre. Así las cosas, el 31 de marzo de 1954, la empresa pasó a manos peruanas, y se nombró el primer directorio nacional de la empresa el 8 de abril de 1954. Esos primeros directores, Daniel Olaechea, Ricardo Bentín, George Bertie y Gustavo Aspíllaga, entre otros, abrieron un nuevo capítulo en la historia del fútbol peruano.
Los novios del fútbol
En 1954 estaba en boga que las entidades empresariales formasen un club con el fin de estimular a sus trabajadores, a través de la sociabilidad y las prácticas deportivas. Ese propósito estaba en la mente de la nueva directiva de Backus. Sin embargo, las cosas irían mucho más lejos gracias al entusiasmo de una pareja que tiempo atrás había manifestado abiertamente su pasión por el fútbol, concurriendo semana a semana al Estadio Nacional que, dicho sea de paso, era el único escenario del Perú para la práctica del fútbol profesional.
En efecto, Ricardo Bentín Mujica y Esther Grande eran infaltables personajes en los partidos del torneo local, que en aquellos días tenían como protagonistas centrales a los equipos Alianza Lima, Universitario de Deportes y Deportivo Municipal. Por supuesto, intervenían otras escuadras como el Sporting Tabaco y el Mariscal Sucre, además de los equipos representativos del Callao: Atlético Chalaco y Sport Boys. Está demás decir que las simpatías de Ricardo Bentín y Esther Grande reposaban sobre el equipo del Sporting Tabaco, ya que ese cuadro era representativo del distrito del Rímac.
A pesar de eficiente rendimiento del equipo, el estanco del tabaco atravesaba una seria crisis financiera. Este hecho, expuesto por Bentín al resto del directorio de Backus, inició las conversaciones entre las dos empresas que terminaron con la creación del nació el Club Sporting Cristal Backus, el 13 de diciembre de 1955, que escribiría desde entonces una de las historias más apasionantes del fútbol peruano.
El barrio
El Rímac es uno de los distritos más antiguos de ese cuadrilátero urbano que el propio Francisco Pizarro trazó con su vieja espada de la Isla del Gallo. Asentada sobre la banda izquierda del Rímac, la ciudad de Lima aparece en los antiguos planos con una forma triangular que se recuesta sobre el rio, habiendo entre este y los primeros edificios una distancia de cien pasos. Pero ese primer triángulo no fue suficiente y por ello, 15 años después de la fundación de Lima, el virrey Andrés Hurtado de Mendoza ordenó levantar un puente de piedra para salvar el rio Rímac e incorporar a la creciente ciudad todos aquellos terrenos y chacras que se extendían entre la otra ribera del Rímac y el cerro San Cristóbal. Pronto, este nuevo barrio, que los limeños llamaron de abajo el puente se pobló de carruajes y trajes largos en paseos del domingo. Cuando el gobierno del virrey Amat y Juniet, el Rímac cobró relevancia, en parte porque ahí vivía su amante, Micaela Villegas, la afamada Perricholi; loco de amor, Amat hizo levantar el Paseo de Aguas y la Alameda de los descalzos, que colinaba con la casa de la Villegas. La Plaza de Acho, el primer coso de América, también fue levantado en el Rímac durante el gobierno de Amat. Rodeado de todas estas muestras del pasado, se fundó la cervecería Backus y Johnston en 1879.